viernes, 24 de octubre de 2008

Bertha la Loca


Tan sólo escuchar su nombre me hace recordarla parada en la esquina de Pascual M. Hernández con Xicotencatl, abundantemente abrigada con varios juegos de ropa que usaba una sobre la otra rematando con un grueso abrigo de lana que había visto mejores tiempos, sosteniendo con su brazo izquierdo un gran tambache de trapos y en la mano derecha que lucía un anillo de oro con una piedra roja, tal vez rubí, una colilla de cigarro, de la marca que fuera y que recogía del suelo, con la cabeza cubierta dejando ver algunos mechones entrecanos que en otro tiempo debieron ser de algún castaños de tono claro, tez blanca surcada de arrugas, cuello delgado y elegante, gesto severo, mirada extraña que parecía verlo todo y a la vez nada, cuando hablaba dejaba ver la ausencia de varias piezas dentales. Así la veo en mis recuerdos parada en esa esquina envuelta en un monólogo, lanzando severas filípicas a los yanquis, usando un español muy castizo con palabritas y palabrotas de todos tamaños y colores. Sufría un aparente delirio de persecución, no permitía que nadie la tocara y si alguien pasaba junto a ella, demasiado cerca, se hacía acreedora de un fuerte manazo.
Bertha era muy selectiva socialmente hablando, no pedía limosna, quizás un cigarrillo y no a cualquiera, pero si alguien le regalaba algo lo tomaba aunque poco lo agradecía, una de las pocas personas a las que acostumbraba visitar era a la Sra. Salas, en la calle de Abasolo y sus hijas recuerdan las largas pláticas que con paciencia atendía su madre con Bertha, de los momentos de lucidez cuando trocaba su rostro desquiciado por uno amable y la mirada perdida por una de añoranza como queriendo ver imágenes del pasado, y contaba que de niña se bañaba en el sena, el río Sena y que conocía el palacio de Versalles, y hacía una precisa y puntual descripción de todo él. La sra. Salas le regalaba algo de ropa para que cambiara sus harapos y en la siguiente visita Bertha lucía la ropa regalada, encima de los harapos.
Bertha vivía en una vecindad que se encontraba en la calle de Fuero, a dos cuadras de la Calzada de Gpe, cuentan que en las noches, muchas veces le daba por cantar o echar al aire sus acostumbrados discursos incoherentes y plagados de improperios y eso si, tenía una voz muy sonora, que muchas veces no dejaba dormir a los demás inquilinos de la vecindad y optaban por cambiar de domicilio a otra vecindad a Bertha no podían correrla de la vecindad, dicen los que saben o creen que saben, por la simple y sencilla razón de que era la dueña.
Un día atropellaron a Bertha en la calle de Morelos, a escasa media cuadra del mercado tangamanga que antes conocíamos como de la merced, nadie sabe que daños le produjo el golpe que recibió, pero ella no se podía levantar, llegó la ambulancia pero armó tremendo pancho que no pudieron llevarla a ningún servicio médico, no permitía que la tocaran y lanzó manazos y mordidas, lo mas que lograron fue colocarla en la banqueta y pensando tal vez que por la energía con que respondió al auxilio, no tendría nada grave, y ahí permaneció dos días y finalmente murió.
La genial acuarelista Laura Leticia (www.lauraleticia.com) realizó una acuarela de ella, retratándola con todo precisión, es el único documento que puede existir de ella, lo demás, son recuerdos que se convierten en leyenda que se va perdiendo en el tiempo.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo conocí en mi infancia a esta señora y efectivamente a pesar de su apariencia andrajosa, su porte era el de una persona muy fina es lo que mas se me grabo de ella... felicidades a la acuarelista Laura Leticia por el perfecto retrato de Bertha la Loca y sobre todo a ti Adrián Rene por esta publicación...Por cierto Adrián soy cuñado de un amigo tuyo de la infancia... o adolescencia no estoy seguro, su nombre es José Antonio Ramírez Castillo y era vecino tuyo en ese tiempo...
mi correo gl__antonio@hotmail.com

Anónimo dijo...

cierto mi abuela era amiga de bertha la loca y a mi de nina me regalaba algun dulce.

michell vf dijo...

claro que si ,yo vivi a dos casas de la vecindad "de bertha "en la calle de Gomez Farias en el barrio de sn miguelito.

Adrián René Contreras dijo...

Muchas gracias Michell

Anónimo dijo...

Muy buena descripcion de Berta.Tambien acostumbraba sentarse en la banqueta q esta afuera del Colegio Teresa Martin en la calzada y era el temor de todos los ninos.

Zoila Patrón dijo...

Yo crecí en el barrio de San Miguelito, mi papá el Sr. Wilberth Patrón nos decía que la Sra. Bertha era una buena persona que no debíamos observar su ropa sino su corazón, tan pronto la veía corría a comprar pan y leche y se los daba, ella le daba las gracias y...¡le sonreía!

enrique dijo...

Rene es padre recordar esos tiempos, yo recuerdo en la calle de Abasolo cuando salíamos del colegio ella estaba sentada en el pórtico de la casa y le teníamos miedo, un día alguna persona nos recomendó que le diéramos algún cigarro y ella no nos aria daño, por lo que al mirarla desde la esquina de Morelos y Abasolo dábamos la vuelta completa a la manzana para salir a la esquina de lerdo de tejada y Abasolo y comprar un cigarro “faro” o “Carmencita” y los cerillos en la tienda de Amalita ( La Lluvia de Oro) y con esto poder entrar a la casa sin ningún temor de que nos diera una bofetada que era su costumbre.
Con el paso del tiempo y ya un jovencillo y que para esos tiempos ya fumaba me llegue a sentar con Berta en el pórtico de la casa y platicar en lo que nos fumábamos un cigarrillo y Berta podía mantener las dos personalidades la de su estado de paranoilla o escsofrenia no lo se y platicar y mantener una coberzacion , ella manifestaba que nació Borgoña y que en algún tiempo se dedico a dar clases, tenia una excelente letra y un de sus amigos de la cuadra de Abasolo entre Moreos y Lerdo de Tejada era el Lic. Castillo, lo miraba y de inmediato se ponía de pie y se iba con el asta la puerta de su casa, yo creo que le daba algunas monedas el Lic. Castillo a Berta.
La última vez que mire a Berta fue en la Calzada de Guadalupe por principios de los años 80,81, 82, 83, o 84 no recuerdo que año,….. Me baje del carro y me senté con ella en una de las bancas a la altura de el monumento de Morelos le invite un cigarro y me pidió la cajetilla y el encendedor los que le regale ese fue mi ultimo encuentro con Berta.

Anónimo dijo...

Yo era un niño cuando conoci a Bertha, mi Papa le regalaba cigarros cuando la veia, cuando ya creci y fui adulto yo segui con la tradicion de mi Papa, sabia que ella agradecia los cigarros y platicaba a veces no le entendia, pero su cara y mirada era dulce cuando estaba agradecida,... Yo vivi en la calle Vallejo Barrio San Miguelito. agustinvazquez013@gmail.com

Anónimo dijo...

es un personaje del barrio de san miguelito que no se olvida por que lo vivi de niño y adolecente , habia otros mas que me gustaria que los comentaras no se si recuerdes a don juanito el frutero que se ponia a vender su fruta en la carreta en la esquina de leon garcia y fuero, o a silverio que vendia el periodico por todo el barrio

Anónimo dijo...

Yo la conocí. Yo vivía en la calle Pascual M. Hernandez en San Miguelito.

Anónimo dijo...

Tambien un personaje muy conocido en san Miguelito "Don Ramon" con su carrito de frutas y que vendia por todo el barrio.

Anónimo dijo...

yo naci en el BARRIO DE SAN MIGUELITO conosi a berta la loca se quedaba en mi casa y al otro dia si no la dejaba dormir mi mama otra vez en la casa se pasaba toda la noche tocando a la puerta pidiendo que la dejaran entrar. una aclaracion en fuero no habia ninguna vecindad como dice en la historia ella vivia en la calle de Gomez Farias entre 5 de mayo y vallejo en la VECI asi yamada en ese entonses. tambien nose si recuerden a chencha la burra QUE BUENOS TIENPOS BELLO SAN MIGUELITO

Anónimo dijo...

Mi mamá era la Doctora Clotilde Rivera Martínez, que tenía su consultorio en la calle de Zaragoza # 715. A veces yo la acompañaba a su consultorio cuando era pequeña. Mi mamá tenía un cuadro de barro con la imagen cómica de un dentista sacándole la muela a un paciente. Bertha la loca pasaba por allí con su eterno cigarro y murmurando no sé qué tantas cosas, porque no se le entendía lo que decía. Siempre iba y se persinaba con mucho fervor enfrente del cuadro que tenía mi maá en la antesala. A mí me daba mucho miedo,pero mi mamá decía que no le temiera, que no era mala persona. Un buen día ya no la vi más. Mi mamá me dijo que había fallecido. Me da mucha tristeza saber como murió, pero gracias por compartirlo. Descanse en paz.