miércoles, 19 de noviembre de 2008

El Globo

El Globo fue quizás si no la primera tienda de ultramarinos, si la mas apreciada por el público consumidor de esos productos, pues era además fuente de sodas o nevería lo que finalmente terminó siendo al correr de los años, siendo un lugar de prestigio y confianza por su ambiente 100% familiar, atendido por su propietario el Sr. Alfonso Torre, jefe además de una familia respetadísima que mucho ha aportado a San Luis Potosí, social, industrial, comercial y científicamente.
El Globo siempre estuvo en las inmediaciones de la Plaza de Armas, primero en contra esquina de Catedral, donde ahora está la tienda Sears, y finalmente en el otro extremo de la plaza en contra esquina de Palacio de Gobierno.
En los años cuarenta y cincuenta el Globo fue el lugar predilecto de los jóvenes y las jovencitas, un lugar para socializar ante la mirada vigilante de don Alfonso que gozaba de todo el respeto y autoridad moral de la muchachada.

A finales de su existencia un hecho lamentable, ajeno al establecimiento, empañó la historia de este lugar cuando el 15 de Septiembre de 1961 se desató una balacera cuando se daba el grito de independencia y justo en el momento en que salía del local una empleada cayó abatida por las balas. En ese edificio aún quedan las huellas de las balas que pegaron en la cantera aquella vergonzosa fecha.

martes, 18 de noviembre de 2008

El Hombre de los Zancos



La popularidad de este hombre no tiene discusión, durante cinco décadas caminó en zancos por las calles de San luis, así como lo lee, su nombre Jesús Brieño, su profesión publicista.
Se contrataba con negociaciones y firmas comerciales para hacerles publicidad en aquellos tiempos en que la radio apenas si comenzaba y no todo mundo contaba en los treintas con un aparato receptor, pero todos tenían ojos y esto había que explotarlo, salía a las calles sobre unos zancos de mas de 1.80 de alto y con su 1.80 de él alcanzaba una altura difícil de pasar desapercibido, y si a eso agregamos el atuendo elegante que vestía…!!!!!
Su vida fue hacer publicidad, buscar que sus clientes vendieran, él mismo escribía los guiones de sus spots publicitarios además arreglaba aparadores y con el tiempo se hizo de un auto de sonido con el que anunciaba en forma original la lucha libre y las funciones del cine o cualquier otro espectáculo; digo originalmente porque trepados sobre el auto que anunciaba repetitivamente el evento, iban algunas personas caracterizadas a dock, ya fueran luchadores, alguna momia, vaquero etc.etc.
La trayectoria del Sr. Brieño inicia en los treintas y termina en los ochentas después de una caída al ser prácticamente atropellado por un taxi en la Calzada de Guadalupe , sufrió fractura de cadera de la que se repuso y volvió a subirse a los zancos en privado y por gusto pero ya no ejerció mas su profesión.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Pancho Loco


Pancho Loco es otro de los personajes cotidianos en el San Luis de las décadas de los cuarentas a los sesentas. Él vivía en la calle de Pascual M. Hernández, a dos cuadras de donde se aprecia la torre con el tanque o tinaco de agua que pertenece (porque todavía está) a los Baños de San José. La casa de Pancho o mejor decir de Carmelita la hermana de Pancho y el esposo de esta, se cae a pedazos en estos días, de ahí salía Pancho vistiendo irremediablemente un traje azul marino con sombrero de calle que debió ser del mismo color, caminaba a paso lento con grandes zancadas lentas, como tomando medida, mostrando sus tobillos desnudos, la chiquillada corría atrás de él gritando Pancho, Pancho, Pancho Loco y de principio Pancho parecía ignorarlos, hasta que se hartaba y dando media vuelta ponía en carrera a los chiquillos que sentían la emoción de la adrenalina segregada al huir de un Pancho que nunca los dañaría. Siempre iba hablando jalando su saco por las solapas y abrigándose repetidamente con ellas metiendo una bajo la otra cruzando los brazos o movía nerviosamente alguna de sus manos sobre su cabeza como queriendo espantar un mal pensamiento o quizás un recuerdo recurrente.
El motivo de la locura de pancho fue a causa de una gran impresión que sufrió cuando su amigo de toda la vida fue a buscarlo y quince minutos después llegaron los familiares del amigo para informarle que hacía dos horas había fallecido. (ver detalles en Leyendas de San Luis Potosí)

sábado, 15 de noviembre de 2008

Juan del Jarro Agorero


Algo de lo que mucho influyó para que Juan del Jarro se convirtiera en Leyenda fue ese extraño don de predecir cosas, algunos lo tomaban a broma… hasta que no les sucedía, otros lo tomaron muy en serio y con respeto.
De lo que se cuenta al respecto son más los vaticinios negativos que las predicciones positivas y de las primeras están plagadas cuantas versiones se encuentran rodando por ahí, (algunas de ellas puede Ud. Leerlas en Leyendas de San Luis Potosí, de mi autoría) sin embargo hay algunas que cambiaron el curso de la historia. En una ocasión llegó Juan, a media noche, golpeando fuertemente con insistencia la puerta del Lic. Luis B. Barragán a quien conocía desde niño y salió uno de los sirvientes a quien le Urgió llamara al lic. —Dile a Luis que venga inmediatamente que necesito hablar con él— el sirviente fue a despertar al lic. Pero este lo regresó a la puerta para que por su conducto Juan le pasara el recado.
—No— le dijo imperativamente al sirviente —Dile que venga él, que es cosa de vida o muerte, o que entro yo y lo saco personalmente— Al escuchar esto Barragán, y conociendo a Juan que nunca gastaba una broma, se levantó y fue a su encuentro, cuando llegó al zaguán se escuchó un estruendo tras él, proveniente de su recámara, sin atinar en ir a ver lo que había pasado o atender a Juan, miró a este desconcertado y Juan le dijo con una sonrisa relajada —Ahora sí, Luisito puedes regresar a descansar, que pases buenas noches— y diciendo esto dio media vuelta y se retiró. Luis B. Barragán regresó a su cuarto para encontrar que parte del techo se había derrumbado y una gruesa y pesada viga había caído sobre la almohada donde segundos antes había tenido su cabeza, a este mismo personaje le pronosticó sería gobernador y hasta el tiempo límite que viviría.
Juan del Jarro lo mismo platicaba atentamente, con la gente sencilla y humilde que con gobernadores y con el Obispo Barajas que fue el primero de San Luis y el único que conoció Juan del Jarro.
Aquí quiero desmitificar otro argumento que le han agregado a su leyenda, dicen que nunca se bañaba, nada mas falso, tal vez no se bañaba todos los días, pues no se usaba hacerlo en ese tiempo pero muy seguramente cuidaba su higiene en la medianía de sus recursos, de otra forma como se explica que fuera recibido en los de3spachos de las personas importantes de aquel San Luis? ¡y tan melindrosos que hemos sido los potosinos, casi desde siempre!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cine Othón



Yo no se que tienen en la cabeza ni de donde sacan los datos que ponen en las placas que colocan sobre los muros de algunos edificios o monumentos para ilustrar a turistas y locales respecto a la historia de lo que están viendo, así por ejemplo sobre el muro de lo que fue el cine Othón y ahora es la plaza de la tecnología hay una placa que asegura ahí estuvo el cine París. Sé por gente que conoció el salón París que este estuvo dos cuadras mas hacia el oriente, en la primera de los bravo, a un costado del Palacio Municipal (o sería mas bien en ese tiempo la casa del Obispo Montes de Oca) y si, proyectaban películas, en 1914 lo adquirió don Miguel Sánchez y después de acondicionarlo mejor le puso el nombre del poeta Manuel José Othón que había fallecido apenas en 1906, ahí permaneció hasta 1930, cuando don Miguel terminó de construir la sala de cine a media cuadra de la plaza de fundadores, a un costado del Palacio de Gobierno en el lugar que ocupara la casa del que fuera comandante realista José Toribio de la Cortina.
Al igual que el cine Azteca contó con tres localidades, pero no tenía los mismos espacios que aquel y sólo funcionó como cine teatro durante casi cinco décadas.
Hoy sólo queda de este la fachada, el interior fue demolido para usar su cascarón con pequeños locales comerciales, denominado pomposamente Plaza de la Tecnología.
(Mas sobre los cines de la dorada época de los veintes en “Aquel San Luis de los años Veinte, de Luis Antonio Castro Prieto)

martes, 11 de noviembre de 2008

Cine Azteca


Ya les contaba hace unos días como es que se acondicionaban locales para proyectar cine, he descubierto hoy que donde fuera la casa del comandante realista José Toribio de la Cortina, en la primera de Carranza, a media cuadra de la plaza Fundadores, donde ahora hay un moll que le dicen la plaza de la tecnología, a un costado del palacio de Gobierno, en 1908 su patio se convertía en sala de cine, con tanto éxito que en 1911 fue ampliado a tal grado que en 1914 tenía una capacidad para 1400 espectadores, sin embargo la primera sala de cine construida ex profeso fue el Teatro (cine) Azteca frente al lado sur de la plaza de armas, donde se encontraba la Cantina Gambrinus, la Gran sociedad y el hotel America que fue propiedad del historiador Manuel Muro. El cine lo mandó construir don Alfredo Lasso de la Vega, contó con tres localidades, luneta, balcón y Galerías que le decían “Gallola” su inauguración fue todo un acontecimiento, se celebraron unos juegos florales que presidió como reina la señorita Emma Meade Elorduy, como maestro de ceremonias Eduardo Torres Zúñiga, el ganador de la flor natural fue el joven Jorge Ferretis que después destacaría como novelista, la variedad a cargo de los cantantes del momento Juan Arvizu y María Romero.
La arquitectura del teatro tenía motivos aztecas, las funciones eran sub recuentes y durante el intermedio aparecía un letrero donde se invitaba al público mirar al techo donde proyectaban luces de colores que se movían al ritmo de la música, posteriormente en los intermedios, mientras el pianista tocaba alguna melodía, se proyectaba en la pantalla la letra de la canción que era coreada por el público.
Fue la primera sala en emplear el Vitáfono que marcó la entrada al cine sonoro.
El Teatro (cine) Azteca funcionó ininterrumpidamente hasta la década de los ochentas cuando las grandes salas cedieron su lugar a las pequeñas salas de proyección.
(Mas sobre el cine Azteca se puede leer en Aquel San Luis de los Años veinte de Luis Antonio Castro Prieto)

lunes, 10 de noviembre de 2008

Transporte en Autobuses

Apenas entrando la década de los treinta los vehículos de fuerza motriz a gasolina comenzaron a utilizarse mas allá de un mero lujo, algunos fueron acondicionados y otros fabricados ya en línea para el trabajo, primero para transportar mercancías y en seguida para la transportación de personas.
En la Ciudad de San Luis Potosí el Transporte Urbano con autobuses era propiedad de políticos del momento, gente a la que había hecho “justicia la revolución” muchos de ellos se habían enriquecido en la bola y otros en la política con el tráfico de influencias, y fue justamente el tráfico de influencias lo que llevó al gobierno a cancelar la concesión que tenía la Compañía Limitada de Tranvías, S.A., para que la gente se viera obligada a utilizar los camiones de transporte urbano, de este modo se terminó con una compañía y con la fuente de trabajo de innumerables empleados que intentaron a toda costa conservarlo, fue la época de cacicazgo Cedillista, en San Luis mandaba el General Saturnino Cedillo, apodado el “Huarache”, ignorante y prácticamente analfabeta, había impuesto de gobernador al Gral. Ildefonso Turrubiartes que se ausentó en repetidas ocasiones dejando algunos interinos, imperando el desorden hacendario.

No fue así en el medio Rural donde adaptando el chasis de viejos vehículos se fabricaron los primeros camiones de pasajeros que vinieron a cubrir la necesidad de transportarse de una comunidad a otra varias veces al día, ya que hasta antes de eso el único medio era el tren y sólo había una corrida al día.

Camión de pasajeros de Cerro de San Pedro, saqueado y abandonado como su pueblo hasta convertirse ambos en fantasma