viernes, 4 de junio de 2010

Relatos Potosinos


En abril pasado salió a la luz un nuevo libro de cosas viejas, editado por “Casa Editorial Contreras”: Relatos Potosinos de Juan Carlos Hernández Contreras, un joven que a sus 23 años se ha dado a la tarea de buscar Leyendas, Tradiciones y crónicas de acontecimientos que en un momento dado han sido parte de la historia popular y otras que afortunadamente siguen siendo parte de nuestra tradición, como es la forma en que se vive el Viernes de Dolores en el Barrio de Santiago, específicamente en el Callejón del Buche, actualmente Calle de Altamirano; “El hombre sin cabeza”, “La Cruz de Camacho y la Cruz Colorada”, que encierra una trágica historia; El misterio que encierra la historia de los Candiles de San Francisco y el Santuario” que de origen debieron ser tres; El señor del Saucito, su leyenda y su tradición.
Toca en su libro, además, temas como el de los Túneles, manteniendo viva la inquietud por encontrarlos, Juan del Jarro que no puede faltar en un libro de historia popular de San Luis; la crónica “del equipo del milagro”, algo nuevo que puede ser de interés para los jóvenes futboleros.
El libro de Juan Carlos Hernández Contreras es un viaje a través del tiempo por las hermosas calles y viejas casas del San Luis de todos los tiempos, que a veces resultan misteriosas cuando las ruedas de una carreta se escuchan rodar sobre sus duros adoquines, o cuando los tacones de una mujer son percibidos pero ella no.
Su estilo fresco hace de “Relatos Potosinos” una lectura amena y ligera que le hace devorarlo con los ojos, dejándole la satisfacción de haber aprendido algo nuevo de San Luis.
La edición estuvo a mi cargo y he de confesar que antes de leerlo con detenimiento tuve la intensión de hacerle algunos cortes y concretarme directamente al cuerpo del tema, pero sinceramente hubiera sido un error porque este es un libro que servirá a nuevas generaciones para conocer los momentos que reseña Juan Carlos en su obra.
Ud puede adquirir ya este libro en las principales librerías potosinas y en el puesto de libros del Jardín Colón.