miércoles, 5 de noviembre de 2008

El Cine en San Luis Potosí

Fue a finales del siglo XIX cuando se dieron las primeras exhibiciones del cinematógrafo en San Luis Potosí, conociéndose esta diversión como “La linterna mágica” y se realizaba en la casa de la familia Almanza cuya fachada se encuentra todavía en la ahora calle de Álvaro Obregón y que ha sido modificada en su interior para funcionar como banco (Banamex),
Las vistas, como se les llamaba entonces se limitaban a proyecciones de cinco minutos, con escenas de la vida real, precedidas por un título, por ejemplo: “Negros comiendo sandía” y aparecía un grupo de niños africanos sonriendo y comiendo sandía”; “Bañando al caballo” y aparecía un palafrenero bañando un caballo, pero era algo nunca antes apreciado y la gente podía pasarse las horas viendo una y otra vez, con la boca abierta, las escenas proyectadas.
Llegaron a proyectarse estas vistas en funciones comerciales al interior del Teatro de la Paz, dando hasta 15 o mas vistas diferentes, por unos cuantos centavos y se llenaba el recinto.
Cuando las cintas crecieron en longitud, con temas actuados, comenzaron a habilitarse e improvisarse algunos locales como el Teatro Arista, el Teatro Alarcón, el Teatro Ofarril que al descubrir en el cine una buena fuente de ingresos cambió simplemente como “Cine Ofarril”, había otro salón al lado sur de la plaza de armas “El Salón Rojo” y el Salón París” en la calle bravo, a un costado del palacio municipal y que en 1914 fue adquirido por don Miguel Sánchez y le cambió el nombre por el de Manuel José Othon cuando se mudó a las instalaciones que construyó casi veinte años después sobre la misma calle a un costado del Palacio de Gobierno, donde ahora es un moll denominado “Plaza de la Tecnología”, el primer cine construido para ese fin fue el Cine Azteca, del que les platicaré en otra ocasión, lo que les adelanto es que con la construcción del cine Azteca vino un Boom en el negocio, una competencia real, hasta se llegó a producir, con buen éxito, una película con actores, capital y dirección potosina, sólo se contrató un camarógrafo de la ciudad de México. En ese tiempo, ya en la década de los veinte del siglo XX, no había mas de seis camarógrafos en todo México, con igual número de cámaras.
El cine pues se convirtió en el espectáculo mas popular de casi todo el siglo XX, se cuenta la anécdota de que un respetable caballero español exclamaba con su acento muy ibérico —Jolínez, tanto trabajo que me ha costao decir ci-ne-mas-tór-gra-fo, para que ahora unicamente se diga zine—