domingo, 2 de noviembre de 2008

Toni Pijoan i Canturri un catalán muy mexicano


El General Lázaro Cárdenas del Río abrió las puertas de México a muchos extranjeros, es por todos sabido que los que mas necesidad tenían del refugio y hospitalidad mexicana eran los españoles republicanos repudiados por Franco, así nos llegaron muchos que pronto adoptaron esta como su patria, a San Luis Potosí nos llegaron un grupito de Catalanes, jóvenes todos ellos, algunos casi niños como Mario Güemes otros solteros como Altés, Abella, Areni, y otros con los que me disculpo por no tenerlos presentes en este momento, todos ellos y los que no he mencionado, formaron buenas familias educadas muy a la buena tradición mexicana que no diferenciaba mucho de la española.
Entre los catalanes republicanos, llegó Antoni Pijoan i Canturri con su esposa María de la Luz, dejando atrás un pasado por el que no se podía hacer nada, saliendo de España con lo que traían puesto y una pequeña estatuilla de la virgen de Montserrat.
Mari, la esposa de Toni me platicaba que se habían casado apenas comenzando la guerra civil, Toni era Ingeniero de Aviación por lo que de inmediato tuvo que tomar partido con los suyos, Mari era hija de un oficial Franquista, pero optó por seguir a su esposo que siendo herido fue confinado a un campo de concentración, ella en su calidad de hija de un oficial franquista pudo entrar al campo y propiciar el escape de su marido al que sacó de prisión por la misma puerta y de España por los pirineos a pie, prácticamente cargándolo. Ella medía escasos 1.60 y Toni poco mas de 1.80.
Por su parte Toni me decía que había nacido dos veces, la primera en Barcelona y la segunda en Veracruz y que su padre se llamaba Lázaro Cárdenas del Río.
Todos estos Catalanes se abrieron paso honradamente con inventiva, aportando su trabajo al desarrollo de este Estado. Toni y Mari tenían una tienda de tinacos, “Tinacos Eureka” en la calle de 5 de Mayo, ahí mismo comenzaron a promover la crianza de pollos, sin pensar que eran los precursores de una industria que habría de formarle un buen futuro patrimonial a otros. A pesar de su iniciativa nunca fueron ricos, ni siquiera tuvieron casa propia, les bastó haber sido los iniciadores de esta industria. Vivieron durante mucho tiempo hasta sus últimos años en la casa de la esquina nor-poniente de Díaz de León con Guerrero.